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La paz irlandesa peligra por el brexit

Published on 22nd January 2019

POR SARA HØYRUP

En estas fechas que no sabemos si el Reino Unido se va de la Unión Europea o se queda, y de qué manera, conviene analizar qué consecuencias tendría un brexit duro sin acuerdo para Irlanda. O acaso un brexit blando con un acuerdo que vende la paz irlandesa en pos de otros intereses, ahora que la derrota del plan forjado por la primera ministra Theresa May y la Unión Europea deja el futuro incierto.

Cuenta el barcelonés Jonathan Wilson, nacido y crecido en el Norte de Irlanda, que pudo constatar durante su visita navideña que los irlandeses prefieren no hablar del tema: ”están hartos”. The Irish Times dedica una serie entero al problema.

Y es que la paz y prosperidad de Irlanda en un sentido amplio –la república Eire y el ”británica” Norte– depende de la frontera abierta. Costó un sangriente conflicto y negociaciones difíciles alcanzar esta solución medianamente satisfactoria para casi todos. Los nacionalistas del IRA dejaron de atentar, y las nuevas generaciones pudieron crecer fuera de la sombra de la contienda, llamada the Troubles: un término discreto que nombra la contienda esquivando señalar responsabilidades.

La isla dividida

Esta paz que hace pocos años parecía duradera, pero ahora resulta fragil, se estableció con el llamado Acuerdo de Viernes Santo del 1998. En él se fraguaron formas de relacionarse entre ”las dos irlandas”, y entre la República de Irlanda y el Reino Unido.

Detrás del conflicto está una historia de hambre y opresión colonial. Las condiciones de vida en Irlanda fueron miserables cuando hace un siglo los nacionalistas lograron erigir el Estado irlandés tras un levantamiento que causó cientos de víctimas en ambos lados. Desde un punto de vista narrativa es obvio que el separatismo catalán se ha dejado inspirar en el Alzamiento de Pascua irlandés del 1916, aspirando el mismo éxito y siendo dispuesto a pagar el mismo precio en sangre.

Sin embargo en esta victoria para los nacionalistas irlandeses, la isla y la nación irlandesas quedaron fracturadas. Siguiendo líneas divisorias entre mayorías católicas o protestantes, Ultonia quedó fuera de la nueva república. Entre las dos irlandas se erigió una frontera; dura, por supuesto, como lo eran las fronteras europeas de antaño antes de la Unión Europea y su afán de abrir un espacio común en el continente.

¿Juntos o aparte?

Ninguno de los dos estados en las islas británicas forma parte del Área Schengen, pero comparten un espacio común que el Brexit pone en tela de juicio: Si la Repúbica Irlandesa llega a ser frontera exterior de la Unión Europea, requiere un acuerdo benévolo por parte de todos evitar que la frontera interna en la isla se endurezca de nuevo.

Se plantea dejarla abierta para no invitar nuevas tensiones (y contrabandistas). Sin embargo, esta solución también encuentra oposición, porque ocurriría a coste de la unión entre Gran Bretaña y Ultonia, dejando una frontera de hecho atravesar el Mar de Irlanda. No falta quien mencione a Noruega como un modelo a seguir. Pero, como explica el profesor británico Thomas Derek Robinson de origen escandinavo: require una asociación que dejaría al Reino Unido en una posición que no desea, colaborando sin tener influencia en las decisiones.

De ahí el suspense en Irlanda del culebrón europeo de si Brexit blando, Brexit duro, o incluso un nuevo referendum basado en la idea de que hasta un pueblo puede equivocarse y arrepentirse; sobre todo si ha sido mal informado como consta que fue el público por parte, por ejemplo, del partido xenófobo UKIP o el grandilocuente exalcalde de Londres Boris Johnson.

El líder laborista Jeremy Corbyn ha tardado en sacar esta conclusión del fallado acuerdo con la UE, pero el lunes pronunció su apoyo a un segundo referendum, lo cual invita a soñar con un escenario sin brexit. Hace tiempo que las encuestas muestran que el probable resultado de un nuevo voto sería el opuesto al del referendum arriesgado que se celebró en el 2016, por cierto sin ninguna necesidad formal ni ninguna obligación jurídica de cumplir con el aparente deseo popular.

Y para Irland urge. "La nueva IRA" ya ha vuelto a las andadas, informa la BBC, sembrando miedo con simulacros de atentados en Derry.///