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Infancias danesas

Published on 1st May 2019

El sistema de la enseñanza infantil en Dinamarca, y en general en los países nórdicos, es distinto del español. En Dinamarca, las plazas de casa-cuna están garantizadas, y se estila coger plaza a partir del año de edad del crío. Abren plazas durante todo el año, si bien a veces cuesta cumplir con la garantía.

Garantizar plaza es necesario porque acostumbran trabajar tanto las madres como los padres, si bien la baja maternal es pagada y muy generosa en Dinamarca (un año entero hoy día), y la hay también paternal.

En algunos casos, las casas-cuna son simplemente hogares privados que acogen a niños pequeños durante el día entresemana; y en estos casos no existen mayores reflexiones pedagógicas. Ofrecen en cambio unos ambientes más tipo familia, si bien incluso estos grupitos de niños se unen a menudo con otros, porque toda oferta infantil en Dinamarca circula alrededor del mismo ideario de la educación profesionalizado y distinto del ambiente familiar.

A los tres años de edad comienza el parvulario, que se lleva a cabo de la misma manera, a menudo en el mismo edificio que la casa-cuna, y que nada tiene que ver con la escuela. Es solamente hacia finales, cuando los niños tienen unos seis años, que se hace una especia de clase en el parvulario durante algunas horas.

Hasta los diez años, los niños suelen ir por la tarde a unos centros de recreo, estilo casals, ya que hasta hace pocos años el día escolar terminaba muy pronto. De hecho, cuando se alargó el día escolar, fue un argumento en su contra que no habría tiempo suficiente para juego libre en los centros de recreo.

La escuela como tal ofrece la enseñanza primaria y secundaria obligatoria de modo continuado en el mismo edificio, mientras que el bachillerato se lleva casi siempre a cabo en instituciones aparte. El primer año de primaria no es obligatoria, pero se suele acudir. Es un año con maestros especializados en pedagogía infantil donde se sienta en clase, pero todavía es muy lúdico.

No es hasta que tengan siete años que los alumnos tengan clases rigurosos; e incluso en ese momento sigue habiendo mucho momento lúdico, y un gran respeto a la necesidad de recreos libres. Hay, además, una fuerte animadversión contra las pruebas y los examenes a edades tempranos, y se eviten las puntuaciones y calificaciones hasta bien entrada la secundaria.

En la escuela danesa se aprende a pensar y reflexionar más que a saber y recordar. Se habla de aprendizaje a todas las edades en vez de enseñanza: el enfoque está en el proceso activo que hace el alumno.

Se comienza tarde en el colegio respecto a los países del sur de Europa; y los jardines infantiles para niños hasta los seis años de edad tienen mucho en común con lo que aquí al sur conocemos como los principios Montesori.



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