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Dolça y descarada

Published on 25th December 2018
ANÁLISIS – Miramos de qué sirven a sus lectores Dolça Catalunya, la tremenda web que ataca al separatismo y da consejos al unionismo en una mezcla de catalán, castellano y palabras inexistentes y no obstante perfectamente inteligibles. En un agresivo tono de guasa constante ofrece noticias y narrativas de la región rebelde a los otros catalanes.

POR SARA HØYRUP

A mí, el blog Dolça Catalunya me sirvió de entrada de comic relief, y me resultó un lugar –uno de muchos– desde donde resistir. Pero cuando más lo leo, más me preocupa: por su ligar el unionismo en Cataluña con la extrema derecha, y por su falta de rigor periodístico.

Y es que posa como una especie de periodismo. Su descaro e incesante cambio de idioma así como sus palabras inventadas me hacen cierta gracia, si bien los más infantiles entre ellas no. “Lacismo”, por ejemplo; no creo que nos lleve a ninguna parte ni que sea justo acusar al secesionismo catalán de ser una forma del nazismo, por muy chauvinista que sea en su fondo y su forma.

Pregunto a mis contactos unionistas en Facebook qué opinan de Dolça Catalunya. Trata de constitucionalistas de ideologías generalmente moderadas y capacidad crítica, y todos –¡todos!– confirman leer el blog. Sus usos de él son parecidos a los míos, y sus preocupaciones se asemejan también.

Veamos en lo siquiente los resultados de la encuesta, que se puede ver en su conjunto en línea: https://www.facebook.com/lahoyrup/posts/10156014571478716?comment_id=10156065445973716¬if_id=1545647067507373¬if_t=feed_comment. Tomando las respuestas como punto de partida, mirarémos Dolça Catalunya primero desde una perspectiva funcionalista, luego con las gafas de la teoría crítica y finalmente desde la tradición interpretativa.

Refugio para disidentes

La web Dolça Catalunya sirve al unionismo, y sólo a él. ”Nationalists won't even click on the links, so they are unlikely to convince anyone to change their minds,” afirma @Rupert Cocke, corresponsal jefe de España en Mergermarket.

”El independentismo la odia,” estipula @Encarna Lopez Perez. Y explica @Ramón Payés: “A mi me gusta porque da ánimos a los no independentistas y molesta bastante a los indepes.” Es un plus fastidiar a la otra banda.

El blog gusta más a los unionistas de la derecha; pero el hartazgo de la deriva catalana y la desesperación por algo que anime el espíritu es tal que su atracción supera a las ideologías. Insiste @Rodrigo Alonso: “A mi que sean católicos o de derecha me da igual.” @Maria Corretge está en la misma línea: ”hay algún punto islamofobo que no me gusta, pero en general me tiro al suelo de la risa con los videos.”

Y es que ”te den moral”, como dice Alonso con referencia a la gente destrás de la web. A su modo de ver, sirve incluso para combatir la sensación de soledad que uno tiene a veces, rodeado de tanto lazo amarillo.

”Es divertida, irónica y pedagógica” apunta @Juan Mata. Además, ”ser de derechas no es ningún crimen,” como nos recuerda @Nicolás Ventura. Le da la razón @Maria Luz Ruiz Rivera: ”sobre todo cuando la izquierda se hace cómplice del nacionalismo”.

@Carmen Huete es la única que apunta que ”te hace amar a Cataluña”. No es una web anticatalana, tal como seguramente le perciben los catalanistas; es una web de y para catalanes, protestando en viva voz contra lo que nos hacen a nuestra region. Su uso desenfadado de las dos lenguas de la región –”con un lenguaje coloquial y reflejando tal como es la calle, bilingüe, pasando de un idioma a otro sin problemas” en palabras de Huete– es otra forma de amar a nuestra tierra de la que propone el nacionalismo catalán.

La función del blog es ofrecer una alternativa a los medios pagados directa o indirectamente por el poder público de la región. Así lo ve @Pedro Perez: “Dolça Catalunya es una isla de discrepancia y refugio para la mitad de catalanes que no opinamos como el régimen dicta, en medio de un océano de medios de comunicación comprados por la Generalitat que no nos representan y que ejercen propaganda independentista las 24 horas del día para imponer el pensamiento único.”

En este sentido, el blog juega un importante papel democrático, asegurando el pluralismo –o al menos el dualismo– en una región donde un supuesto consenso social ha obligado durante décadas a ser catalanista o callarse. Ventura tilda la web de ”imprescindible”. ”Empezaron estando muy solos en ese lado,” asegura @Adolfo López González.

Y continúa Perez: ”no pretende ser una web seria de política que trate los temas en profundidad. Es una especie de respuesta a la manipulacion que ejerce TV3 disfrazada de humor en programas como Polònia o Crackovia. La diferencia es que el Polònia lo pagamos todos.” Este malestar con la prensa pública sesgada es extendido en el campo unionista y lo lleva incluso a soñar con una intervención 155 de los medios que deberían ser de todos, pero que sirven la causa secesionista de las instituciones.

Tan clave es el papel del blog que @Doloribus Gratia opina que: ”si no existiera, tendría que inventarse”. Porque ”en tiempos oscuros ha sido practicamente la única luz que hemos tenido”, percibe @Esther Jimenez Esteves. Y añade algo curioso a lo que muchos apuntan: ”han sido muy valientes”. ”DC was the first website to publicly stand up to the nationalists, which took a lot of courage,” opina también Cocke.

Hace falta valor para contradecir dentro de Cataluña –y a veces incluso fuera, como yo he podido constatar en un lugar tan inverosimil como Dinamarca– el nacionalismo catalán y su nueva insistencia secesionista. El opinar y criticar sin tapujos que realiza Dolça Catalunya da también valor a sus lectores, sedientes de burla del procés secesionista que domina la agenda noticiaria y social desde hace 16 meses al menos.

Eso sí: el blog es plenamente partidista: “Han hecho una gran labor contra el separatismo,” dice @Juan Carlos Martinez. ”Cumplen su función a la perfección,” dice Mata. ”Editan los videos,” critica Alonso. ”Dan una visión muy parcial.”

Cocke cuenta que lee el blog, pero advierte contra un uso acrítico: ”I check it most days for the links, but rarely share anything directly from it. The guys who run it aren't professional journalists, and they have an agenda. They are happy to run fake news, exaggerations, rumours or whatever, as long as it helps the cause.”

La web cumple, pues, una función a la vez positiva y negativa en el debate democrático: abre un espacio donde es posible desmarcarse sin complejos del nacionalismo catalán y su procés separatista. Pero ”manipulan mucho la información”, nos recuerda @Alejo Pintout, y ”no alimenta precisamente el pensamiento crítico”, como dice Alonso.

Sostiene @Javier Crespo Lopez que detrás está no solamente carlistas trasnochados, sino Opus Dei. Sería si acaso un Opus fuera de su estilo usual, pero barriendo para casa como siempre.

Propaganda emancipadora

Se entenderá por lo anterior que Dolça Catalunya se dirige a un público que se siente sometido y con grandes ganas de rebelarse. Lo último es algo nuevo en Cataluña, donde apenas nadie protestaba contra el dogma chauvinista del catalanismo, hasta que el nacionalismo derivó en un intento de golpe de estado, según lo percibe el unionismo.

El blog promota valores anticuados: arremete contra los liberales Ciudadanos cuando éstos se ponen demasiado modernos apoyando a nuevas tendencias en las políticas de género, clama por un “pessebre” de veras con un niño Jesús reconocible en la Plaza San Jaime, y hace campaña contra el gobierno socialista y la memoria histórica, por no decir lo mal que le caen figuras de la nueva izquierda como Ada Colau y Pablo Iglesias.

La web simplifica la realidad catalana y sus posiciones contrapuestas. Lo hace siempre riéndose, pero también con beligerancia. Protesta contra los esteorotipos catalanistas de “els castellans” como seres inferiores, e invita a la resistencia.

No es un producto comercial, si bien ofrece libros sobre su monotema a la venta. No depende, por ello, de mecanismos de mercado; sin embargo sí que necesita de un gran público para poder divulgar su particular evangelio que se puede describir como propaganda emancipadora hasta nuevo aviso.

Ofrece una alternativa al pensamiento único en Cataluña, pero conduce a un cul de sac de nacionalismo español ligado con ideas tradicionalistas. Es una lectura muy amable cuando @Jesus Párraga cuenta que él los ve “como antinacionalistas” con referencia a la presentación oficial que hace la web de su postura.

En el unionismo convive el nacionalismo español con el antinacionalismo liberal o de izquierdas, y los antinacionalistas nos equivocamos si creemos que toda resistencia contra el nacionalismo catalán sea antinacionalista. Gran parte de la resistencia proviene de un nacionalismo contrapuesto como es el centralista.

En Dolça Catalunya habla una “derecha nostálgica y reaccionaria de corte un tanto franquista,” opina @Luis López Walsh. ”Siempre me ha parecido fachilla,” dice @Alejo Pintout, lo cual no quita que ella lo lee: el blog se ha establecido como un actor de peso en el panorama noticiero.

Por desgracia, la alternativa ofrecida por la web nos conduce de vuelta a un tradicionalismo católico y xenófobo: no faltan las noticias antimantero que tanto gustan a toda la derecha españolista desde Manuel Valls hasta VOX. Sólo es liberadora mientras domine el nacionalismo catalanista falsamente “progre” en Cataluña.

La esperpéntica realidad

La actualidad catalana es grotesca de por sí. Si alguien viniera en una máquina del tiempo desde el 2007 al 2017, como fue mi caso tras una década de vuelta en mi país de origen, costaría creerse lo que salta a la vista: el separatista solitario de aquel entonces se ha hecho con el catalanismo y llevado la región al borde de una sangrante tragedia, condenándo Cataluña a una fractura social que tardará en curarse, y haciéndola un daño económico indecible.

Dolça Cataluña coge esta realidad y lo tuerce. El resultado es una visión esperpéntica; pero no tan lejos de la verdad como los nacionalistas periféricos nos quieren hacer creer cuando deniegan la fractura social, insisten en que todos queremos su escuela monolingüe, y que hay que ser “facha” para no ser separatista.

La lectora @Eugenia Carbo lo resuma: Dolça Catalunya ”ha transformado con humor el despropósito del ’procés’”.///